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Vivir sin gluten

Vivir sin gluten

En mayo se celebra, cada año, el Día Nacional del Celíaco. En los últimos tiempos ha aumentado el reconocimiento y la difusión de esta enfermedad inmunológica de intolerancia al gluten que provoca un rechazo del cuerpo a esta proteína. Los síntomas pueden ser diversos, desde muy ligeros (molestias estomacales, urticarias…) hasta lesiones graves de la mucosa del intestino o incluso un shock anafiláctico en los casos más graves. 

Leves o no, según nuestros estudios, las personas con esta afección pueden llegar a faltar una media de 14 días al año a su puesto de trabajo por su causa, sin contar con los padres de niños celíacos, para quienes se calculan unos 4,3 días de absentismo al año por cuidar a los pequeños que presentan algún brote. Es una afección crónica bastante extendida entre la población general, ya que afecta aproximadamente al 1% (aunque se estima que más del 70% de quienes la padecen no está diagnosticado), y aunque no tiene cura, hoy día se ha avanzado mucho en el diagnóstico precoz y en los tratamientos de choque, y está probado que es algo que sencillamente mejora con una correcta alimentación. Es decir, eliminando de la dieta el alérgeno que produce el problema: trigo, centeno, espelta, cebada…, por pequeña que sea la cantidad. 

Es por ello que no solo las personas que la padecen y sus familiares están concienciados, sino que también la industria alimentaria se ha replanteado algunos de sus productos e incluso hay líneas o marcas específicas orientadas a este colectivo. El sello ‘sin gluten’ se ha hecho así un sitio en los supermercados para tranquilidad de los usuarios y, lejos de estancarse, es un mercado que sigue en crecimiento, ahora también con algunas corrientes de dietas sin gluten (independientemente de que se padezca o no celiaquía) que han llevado a muchas personas ‘sanas’ a buscar también este tipo de productos libres de gluten. 

Celicoach, para cuidarse fácilmente

En Alegra Salud somos expertos en unir tecnología y medicina y Celicoach, nuestra plataforma específica para gestionar y ofrecer contenido y orientación a usuarios con celiaquía, fue uno de nuestros primeros proyectos y uno de los que más orgullosos estamos por el alcance que ha tenido. Para su diseño contamos con la colaboración del equipo médico de Alegra Salud y también de diversas asociaciones de pacientes con celiaquía, que nos enseñaron sus verdaderas necesidades y nos ayudaron a adaptar la solución para hacerla sencilla, entretenida y, sobre todo, clara, y acompañarles especialmente en el periodo más incierto de su enfermedad (desde la detección de sus primeros síntomas hasta el establecimiento de rutinas y/o tratamiento).

Así, Celicoach no está pensada para ser solo (aunque también) una app para buscar restaurantes con menús especiales o información ‘enlatada’, sino que pretende ayudar al usuario a mantener un control de su enfermedad mediante memoria de análisis, recordatorios y control sobre su estado anímico y emocional. Y todo ello utilizando técnicas de coaching y juegos para asegurar la máxima adherencia a este nuevo estilo de vida que han de asumir los pacientes.

Al monitorizar y registrar los hábitos alimentarios los pacientes celíacos mediante big data e inteligencia artificial, Celicoach puede aportar un gran volumen de datos estadísticos de relevancia sobre los usos, hábitos y evolución de la enfermedad de los pacientes, que pueden ser tabulados y analizados para ofrecerles información a medida sobre recetas, campañas promocionales o recomendaciones de hábitos de vida, entre otros. Por todo ello está pensado para ser utilizado, bajo la marca que se desee, y con las funcionalidades que se demanden, por centros médicos, establecimientos de productos especializados, agrupaciones de pacientes, marcas de alimentación, etc. Para cada cliente se realiza la adaptación de la herramienta basándose en promociones de sus productos, juegos a medida, redes sociales, guías divulgativas, o recomendación de ofertas y lugares de consumo. Todo ello con el rigor médico y la calidad que merecen los usuarios.

En Alegra Salud estamos, como siempre, al lado del paciente y al lado del profesional.

Los efectos de la pandemia en la salud mental

FIRMA: Ana García Pérez, Psicóloga Clínica y Codirectora de Senderos de Crecimiento y Asesora de Alegra Salud

Según la OMS la Salud Mental no es sólo la ausencia de enfermedad. Podríamos decir que la salud mental es un estado interno de bienestar que permite una adecuada adaptación al entorno. Es el resultado de un equilibro entre diversos factores pasados, presentes, internos y externos.

Es evidente que, con esta pandemia, todos hemos sufrido cambios repentinos en nuestra vida cotidiana junto a una amenaza permanente de ser contagiados por un virus que puede cursar con la muerte. Ambos factores son suficientes para alterar el equilibrio interno. Pero esto no significa, necesariamente, que nuestra Salud Mental se vea afectada.

La sobrecarga derivada de los cambios impuestos por el confinamiento y la amenaza de contagio han desencadenado una Respuesta de Estrés, que ha sido general para la población. Pero el estrés es una respuesta adaptativa, o sea si hemos sentido estrés ha sido para poder combatir, de la manera más eficaz, esta situación.

Si ya tenías problemas de salud mental previos, es probable que se haya intensificado tu trastorno y necesites ayuda profesional. Pero aun si perteneces al grupo de población que ha podido estar en su casa, en un ambiente agradable, aun si tu salud, tu trabajo y tu economía no se han visto en peligro, es posible que durante este período hayas estado en una montaña rusa emocional, quizás, con dificultades para dormir y/o pesadillas y que, probablemente, tu alimentación se haya visto alterada, o hayas estado más irritable. Quizás te notes más aprensivo, o hayas desarrollado algunos miedos o intensificado otros. No te preocupes, poco a poco podrás ir sintiéndote mejor. Todo esto ha sido necesario para ir adaptándote a la nueva situación y es improbable que te deje secuelas.

Con tareas de autocuidado, una vida activa, y una mirada amorosa sobre ti mismo saldrás adelante con salud. Incluso si tienes una personalidad proactiva y te sientes seguro, puedes estar valorando este período como una oportunidad de crecimiento personal a la que sacar algo provechoso.

Pero no ha sido así para otras personas.

Photo by Anthony Tran on Unsplash

La crisis del Covid ha traído enfermedad y muerte a muchas familias, problemas económicos y laborales, Y, por supuesto, no podemos olvidar a los sectores más desfavorecidos de la población antes de esta crisis: personas sin hogar, inmigrantes, mujeres y menores víctimas de violencia de género, personas institucionalizadas, personas excluidas… Para cada uno de ellos esta crisis ha traído vivencias muy complicadas.

Y qué decir del personal sanitario que ha estado exponiendo su propia salud y la de sus familias y ha visto morir solas a muchas personas, ha tenido que tomar decisiones sobre quien vive o quien muere y ha trabajado a destajo y sin recursos efectivos. Para la mayoría de ellos, lo vivido no ha sido solo estresante, es muy probable que haya sido traumático. Y esto sí afecta a la Salud Mental.

Si tu experiencia ha sido traumática te queda un período más o menos largo de sufrir lo que denominamos Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Vas a sentir que hay un antes y un después en tu vida, que te desregulas emocionalmente con facilidad, se van a alterar de manera significativa las funciones fisiológicas básicas porque la ansiedad va a acompañarte a todos sitios. Esto ocurre porque tu sistema de alarma (esa respuesta de estrés que mencionábamos antes) se ha quedado “encendido” y constantemente puedes revivir las situaciones difíciles aunque ya no estén ocurriendo. Esta desregulación puede ser tan intensa que necesites algo para calmarte rápido. Aquí hay que tener cuidado porque podemos crearnos adicciones (tabaco, alcohol, otras sustancias, comida, sexo compulsivo, juego, etc.) y añadimos así nuevos trastornos al que ya estamos sufriendo (TEPT).

Si además has sufrido una pérdida de alguien querido, puedes desarrollar un duelo patológico (todos los duelos no son patológicos, ni siquiera en estas circunstancias tan extrañas donde no ha habido despedidas, el entierro o incineración ha tardado más de lo conocido o incluso ha sido en otra ciudad), algo que puede ser más frecuente ahora.

Hay factores amortiguadores y reguladores que pueden ayudarte. Hay que empezar por comprender que lo que te pasa es normal porque lo vivido ha sido muy abrumador es fundamental mantener tareas de autocuidado (físico, mental, emocional y social), practicar técnicas de relajación y calma que ayuden a tu sistema nervioso a dejar de estar en constante alerta, conectar con la naturaleza, ayudarte de tus aficiones, no aislarte y buscar la seguridad y el apoyo de personas queridas te va a ayudar.

Si aun así no mejoras o incluso empeoras, busca la ayuda de un profesional. Ellos podrán aplicar técnicas que te permitan superar traumas.

Y recuerda: lo vivido (lo que estamos viviendo) ha sido duro y difícil y somos humanos.

La ciencia ya no es ficción

La ciencia ya no es ficción

Las barreras de la desconfianza y el miedo ya están superadas, o deberían, en cuanto a la mezcla de Medicina y tecnología se refiere. Quien más y quien menos ha utilizado ya una receta electrónica o ha entrado en un túnel de resonancia magnética, por poner algunos ejemplos. La Ingeniería Biomédica es una realidad hace muchos años: miembros robóticos para amputados, aplicaciones móviles para el seguimiento de personas mayores, sensores de análisis y tratamiento… 

Y sin embargo, todavía algunos recelan cuando nos dicen que van a registrar nuestra temperatura automáticamente al entrar en un edificio, o que rastrearán nuestros movimientos por si somos portadores de este u otro virus pandémico. Es cierto que aún hay que pulir algunos aspectos éticos y de protección de datos personales, y es algo que hay que hacer a nivel mundial (si somos globales, debemos serlo también para esto, pues en breve estaremos de nuevo moviéndonos por aeropuertos de todo el planeta), pero nuestra salud es más importante, y el progreso va de la mano de la ciencia (y, en este caso, de la ingeniería), ¿cómo si no hemos llegado a incrementar nuestra esperanza de vida en las últimas décadas?

Es cierto que nadie podía prever una situación como la que estamos viviendo con la COVID-19 sin embargo, probablemente, de haber estado nuestros sistemas más digitalizados, el control de la pandemia habría sido más rápido y eficiente: número de enfermos, tipo de síntomas, distribución por zonas geográficas… De haber contado nuestras instituciones sanitarias con herramientas de telemedicina (reales), se habría podido realizar un mejor seguimiento de esos casos sospechosos y, seguramente, se habría paliado el colapso de algunos de nuestros centros sanitarios. 

Porque, no nos engañemos, aunque la tecnología existe, lo más avanzado en ‘telemedicina’ que hemos utilizado en estas últimas semanas han sido llamadas telefónicas de los centros de salud para hablar con los pacientes. No se han recogido muestras a distancia, ni tomado temperatura con instrumentos de precisión a gran escala, ni se ha mantenido un control real y constante, ¡y se puede hacer!

No es cuestión de lamentarse, sino de prepararse. Es el momento de analizar y mejorar, de invertir en la salud del futuro inmediato, y de protegernos como sociedad ante futuras oleadas de este u otros virus similares. Porque si algo nos ha enseñado el confinamiento es que la tecnología ha sido la mejor aliada para mantener empleos (teletrabajo), vida social (videoconferencias, herramientas sociales, etc.), suministros (ecommerce), etc.

En Alegra Salud llevamos años trabajando en colaboración con médicos y expertos sanitarios para desarrollar aquellas herramientas que les ayudarán a prestar una mejor atención a sus pacientes, desde instrumentos de colaboración para la investigación científica hasta aplicaciones para el seguimiento y la adherencia al tratamiento de los usuarios, además de sensores y herramientas de medición que pueden utilizar sin tener que desplazarse a la consulta. 

Si toda crisis es una oportunidad, ésta es la oportunidad de la automatización, ¡adelante con la inversión de las administraciones públicas!

Photo by National Cancer Institute on Unsplash

Alergias en tiempos de confinamiento

Quien más y quien menos tiene alguna alergia: alimentaria, a algún polen, animal o tipo de material. Según los profesionales de la salud este tipo de consultas se ha multiplicado en los últimos años, en parte debido a nuestro estilo de vida (el estrés), lo que comemos (más ultraprocesados y menos productos naturales) y, sobre todo, a lo que respiramos (la contaminación del aire debilita nuestro sistema respiratorio y lo deja, en cierto modo, desprotegido). 

Algunos de los síntomas más frecuentes en los alérgicos son los relacionados con el sistema respiratorio, precisamente uno de los puntos débiles en estos momentos en que la pandemia del coronavirus azota el mundo. Aunque puede que algunos confundan estos días sus síntomas alérgicos con los del temido coronavirus, y efectivamente en ocasiones pueden resultar confusos, recordemos que mientras la primera puede producir picor de ojos o estornudos, en el segundo estos síntomas no suelen aparecer; mientras que la pérdida de olfato o gusto que se está asociando al COVID-19, no es nada común en los alérgicos.

Más o menos alergias

Y si los alérgicos al polen confinados parecen estar sufriendo en menor medida la incidencia de, por ejemplo, las gramíneas -estar en casa en ‘temporada alta’ les ayuda a respirar menos polen y por tanto a tener menos síntomas y necesitar menos medicación-, hay otros que precisamente por pasar más tiempo sin salir lo sufren más. Se trata de los alérgicos a los ácaros, unos microorganismos tan difíciles de evitar como de combatir. Por ellos, y por todos, ofrecemos algunas recomendaciones que pueden aliviarles o al menos ayudarles:

  • Ventilar: abrir las ventanas, todos los días, y si hace fresco aún mejor, ya que los ácaros se reproducen más con temperaturas por encima de los 24º.
  • Controlar la humedad: Índices altos, por encima del 50%, pueden favorecer su crecimiento, así que cuidado en entornos como el baño, donde suele concentrarse más humedad. En estos casos está indicado un deshumidificador (ojo, no un humidificador, que provocaría el efecto contrario) aunque utilizado de forma sensata para no perjudicar al resto de la familia con una sequedad excesiva. 
  • Tirar lo innecesario: Puede que suframos en el proceso (por desprendernos de algunas cosas y por el movimiento de polvo), pero enseguida notaremos que, mientras menos objetos, menos polvo se acumula y más sencillo resulta limpiar.
  • Suelos desnudos: las alfombras y moquetas también son un lugar donde se acumulan los temidos ácaros. Mejor las evitamos.
  • Tejidos siempre limpios: cojines, cortinas, sofás… Intentemos lavarlos con frecuencia, hay productos desinfectantes que nos ayudarán a repeler el polvo. Lo mismo con peluches, sábanas, edredones…
  • Libros: no podemos aconsejar ‘no tenerlos’, pero en los casos más graves de alergia al polvo y los ácaros se debería limitar su cantidad y, sobre todo, no guardarlos en la habitación donde se duerme.

Dentro o fuera, sigamos siempre las recomendaciones de nuestro médico. La mayoría de ellos siguen atendiendo consultas telefónicas o a través de aplicaciones y canales digitales, como los que desarrollamos desde Alegra Salud.

Photo by Brittany Colette on Unsplash

Cuando respirar es un problema

¿Qué hay más importante que respirar? Es una función básica del ser humano y, en distintos modos, de todos los seres vivos. Precisamente las enfermedades respiratorias son una de las grandes plagas de nuestro tiempo: las alergias, la polución o el tabaquismo llegan a causar, por este problema, hasta 48.000 defunciones al año, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. Y ahora, a todo ello, se une la gran incidencia que está teniendo el COVID-19, que ya ha infectado a más de un millón personas en todo el mundo y cuyo principal síntoma es, precisamente, esa dificultad para respirar.

Son enfermedades diversas que, además de hacer sufrir a los pulmones y a todo el sistema respiratorio durante los periodos más agudos de su infección (o afección), muchas veces dejan secuelas al paciente. En el caso del coronavirus, hasta el 85% de pacientes (de los registrados y analizados hasta el momento) muestra anomalías en los pulmones. Y ya se está viendo que algunos de los que han sido dados de alta reportan sensación de falta de aire o problemas para completar una prueba de esfuerzo. Más aún, algunos estudios incipientes, han llegado a observar una disminución de la función pulmonar de entre un 20% y un 30% entre los que han superado la enfermedad.  

De los casos generales de enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, más conocidas como EPOC, tenemos más datos: casi uno de cada diez españoles padece una de ellas (el 9,1%). Y el problema no está tanto en el diagnóstico y tratamiento (que los hay, y muy buenos) como en el seguimiento que los propios pacientes hacen de su enfermedad. Muchos de ellos, ante un problema crónico como éste, suelen abandonar el tratamiento y las recomendaciones de estilo de vida prescritas por los médicos tras unos pocos meses. Algunos incluso acaban muriendo (más de 3 millones de personas en todo el mundo) por algún tipo de crisis relacionada.

El aburrimiento y la soledad que sienten durante el tratamiento son algunos de los principales problemas para lograr una adecuada adherencia al tratamiento farmacológico y también a las recomendaciones de alimentación y ejercicio físico que han de mantener para sentirse bien y paliar las molestias de su enfermedad. Se cansan porque, por ejemplo, les cuesta caminar cada metro sin que les falte el aire, porque sus familiares cercanos no comparten sus sensaciones, o porque toman varias pastillas cada día, todos los días. A todo ello se une que su médico a veces no puede realizar un control adecuado porque estos pacientes no interpretan bien sus síntomas o no lo hacen con la regularidad que se requiere.

Para todos ellos, la tecnología puede resultar una interesante aliada tanto en el terreno global -analizar síntomas, pautas y patrones y por tanto identificar maneras de abordar el problema- como en el particular seguimiento de los tratamientos, gamificación o recomendaciones de estilo de vida-

El acompañamiento y apoyo a pacientes mediante el uso de la tecnología es, justamente, uno de los principales focos de actuación de Alegra Salud desde hace más de 20 años, y en estos momentos ya trabajamos en distintas soluciones que puedan ofrecer soporte tanto al profesional como al usuario en procesos y convalecencias de enfermedades respiratorias graves.

Llevar una vida más saludable es, también, respirar mejor (en el sentido literal y figurado).